lunes, 21 de noviembre de 2011
Mañanitas de niebla....
Cuando una mañana de riding suena el despertador es posible que me dé cierta pereza levantarme temprano para andar en bici. Es posible que además, ahora en otoño, esté nublado, con niebla, amenace lluvia e incluso pueda parecer un día triste y melancólico. Tal vez se me pase por la cabeza volver a dormir y despertarme mucho más tarde. Pero eso sólo dura un instante, de hecho en ese mismo instante se me ha olvidado. Porque en mi cabeza enseguida se agolpan los recuerdos de los días de bici en otoño, con el terreno bien tierno, el rodar con la humedad de la mañana y pedalear tranquilamente por el bosque con los amigos, en el silencio del otoño. Mientras que me tomo el café de la mañana, pienso en esos momentos y en cómo voy a poder tumbar la bici en las curvas, con ese punto perfecto de humedad que tiene la tierra en otoño. Y es que la melancolía y la tristeza de un día así, vendría si no montara en bici
lunes, 31 de octubre de 2011
Aínsa: Parque de atracciones.
| El valle desde el Campo Base. La montaña nos esperaba.... |
En esta zona del Pirineo, los riders locales en colaboración con ayuntamiento, Imba y varios comercios, se han unido para crear una extensísima red de senderos señalizados, que forman un grupo de 12 rutas endureras de verdad. Nos parece una gran iniciativa, que está apoyando el turismo de la comarca y el impulso del Mtb. Para quitarse el sombrero, vamos. Y después de catarlo, aún más.
El viernes llegamos a nuestro campo base, unos apartamentos rurales situados en Usana, a escasos 3 kms de Aínsa. Se trata de una aldea con pocas casas, todas ellas de piedra pirenaica, que se alza por encima de Aínsa, dejando unas vistas del valle espectaculares. El viernes al llegar, nos dedicamos a beber unas cervezas y comentar la ruta que íbamos a hacer al día siguiente. Sin duda había que descansar: la zona es conocida por su importante dureza y queríamos aprovecharla bien descansados, así que nos fuimos a la cama prontito.
| Las calabazas nos daban la bienvenida a la ruta |
El sábado decidimos no madrugar y comenzar la ruta a las 11,30. El plan era recoger a esa hora a otro amigo que se unió a la ruta: Manu Tajada, rider semi local y esquiador mítico de la zona de Benasque, un auténtico jabato pirenaico. La ruta decidida por unanimidad para esta jornada fue "País de Lobos", un bucle de algo más de 30 kms, que según los mapas e info de las rutas, transcurría por zonas técnicas y parajes espectaculares. El tiempo parecía que respetaba: el día amaneció nublado, sin lluvia y con unos 13º, una temperatura excelente. Las lluvias de la semana habían dejado un montón de agua en la zona, con lo que pensábamos que algo de barro podríamos encontrar...................................................
Nada más salir de casa , entramos en una trialera que nos deja en el pueblo. Es decir, trialera peñasquera nada más empezar: la cosa pinta bien. Pasamos junto al huerto de la casa, donde unas calabazas enormes nos recuerdan que estamos en Halloween. El olor de las granjas de ganado que lindan con la senda te mete completamente en el ambiente pirenaico, ya de alta montaña, de grandes praderas, hierba fresca y valles tranquilos. En el pueblo recogemos a Manu y comenzamos la ruta por las pistas que nos conducían a un maravilloso día de Mtb que dudo alguno de los que allí estábamos olviden.
| El comienzo de la ruta, con subida suave. Enseguida dejó de serlo. |
Como lo de narrar las rutas, puede llegar a aburrir, contaremos los "high lights" de esta jornada:
1-Los paisajes. Difícil describir con palabras la sensación de ver cómo con tu bici puedes acceder a semejantes lugares. Valles interminables, zonas de Cárcavas erosionadas durante miles de años, refugios de pastores, bosques cerrados de cuento, pueblos abandonados, ríos de cauce tranquilo, rocas llenas de musgo.... La belleza es constante, un auténtico delirio. Eso es, no hay mejor definición: delirante. Y punto.
| Manu atravesando el cañón |
2-La gente local. ¿Gente local? muy poca. Apenas nos encontramos con humanos, tan sólo algún caminante al principio de la ruta y poco más. Algo que hace mucho más bucólica la zona. Bueno sí, nos encontramos grupos de cazadores y un montón de perros sabuesos. Pero eso merece el siguiente apartado.
3-Los cazadores. Qué grandes los cazadores locales. Señalizan perfectamente las áreas donde van a estar y van equipados con "walkies", avisando de nuestro paso a sus compañeros. Muy agradables y simpáticos, con perros geniales que incluso nos acompañaban en ciertos momentos de las rutas. ¡¡Viva el espíritu de lo auténtico!! En este apartado es importante mencionar el dialecto "cazadorense" con el que se comunican. Bueno, hemos dicho que llevan walkies pero no les hace falta. Alaridos de ¡¡¡¡YAaaaJAAAAAAA!!! ¡¡¡UEEEEJAAAAAA!!! ¡¡¡¡¡¡UAUAUAUAUAUAUA!!! son constantes y los trae el eco. Vamos, que si no llegamos a ver a los cazadores y saber que eran ellos, podríamos haber pensado que estaba cerca la fábrica de Orcos Uruk-Hai de Saruman....Lo peor es que nosotros les contestábamos. Pero no se lo digáis a nadie.
| Nuestros amigos, los sabuesos locales. ¡Rastreator! |
4-Los singletracks. Madre mía, qué vergel de sendas. Te internas en ellas y parece que entras en un submundo de irrealidad, donde ya sea subiendo o bajando, tu mente se centra en el camino, pero sin olvidar la belleza que te rodea.
| ¡Singletracks! |
5-Las bajadas. Diversión absoluta. Larguísimas, con zonas técnicas, rápidas, reviradas, con y sin piedras, entre árboles, cerca de barrancos...de todos los gustos y colores. ¿Ya he dicho diversión? ¿diversión absoluta? Eso es.
| Bajadas de sonrisa constante. |
6-EL BARRO. Dios mío, Dios mío.....¿por qué me has abandonado? De verdad que llegué a a pensarlo. De hecho en algún momento creí sentir como si un romano me diera de beber vinagre en una esponja y me clavara una lanza en el costado. Ríete del mayor infierno en forma de barrizal que hayas visto nunca: me apuesto lo que quieras a que se quedará corto comparado con esto. Las subidas ya habíamos dicho que eran duras ¿verdad? Pues bien, eran barrizales interminables. Calas con bloques de barro, bicis que dejaban de rodar, cambios saltando como si estuvieran en el Circo del Sol.... Si algún día veis riesgo de barro al afrontar una jornada de enduro en la zona....pensadlo muy bien antes de optar por una ruta de las más duras.
| No volví a ver los tacos hasta el final de la ruta. Esto era a la mitad y fue subiendo... |
7-Los protagonistas. Inmediatamente en las subidas, se establecieron dos grupos claros: Turro, Oveja, Álex y Manu iban en cabeza. Sufriendo y resoplando como búfalos, pero con muchísima fuerza y casta. Más retrasados íbamos los marmotas. En las bajadas, yo me unía algo más a Turro, Oveja y Álex, pero lejos de resistir sin parar como ellos en esos descensos tan larguísimos.
| Somos un poco malotes. Dani con peinado SnoopDog. |
8-La suerte. Aunque el barro nos hizo pensar que alguien igual había hecho vudú para que sufriéramos más , fuimos muy suertudos por unas cuantas cosas realmente importantes: apenas tuvimos problemas mecánicos (una cadena que hubo que ajustar, un pinchazo y la suela de mi zapatilla que iba de lado). Jesús cascó su roldana de cambio al llegar al pueblo de vuelta...al final de la ruta. Por la cabeza de todos nosotros pasó la pregunta de: "¿y si nos llega a pasar allí arriba en medio de la nada....?" Ah, y en ningún momento diluvió.
9-La petación. Sí amigos, tengo que reconocer que peté, aunque luego conseguí reponerme. Alguno también petó en algún momento, pero todos después conseguimos recuperarnos. Pero sí, otro "highlight" de la jornada fue la petación, no podemos dejar de ponerlo.
10- El clima. En seis horas y media en la montaña...¿qué clima puedes esperar? Efectivamente, un coctail como está mandado. Al principio, nublado y con temperatura agradable. Luego llovió brevemente, pero seguía la temperatura agradable. Después salió el sol y la temperatura dejó de ser tan agradable, haciendo que algunos entráramos en un proceso un tanto agobiante de cocción/derretimiento.¿Llevo la válvula del Camel abierta? Ah, no, es mi cuerpo derritiéndose por la humedad y el calor. ¿Y en las zonas altas? sí, hacía fresco, con vientecito un tanto traicionero y temperatura menos agradable.
| El tiempo fue variable, pero siempre con buena temperatura. |
10-La benemérita. Al llegar al pueblo, las autoridades locales intentaron convencer a nuestro Ex Marine Charlie para que comprara una rotonda. O eso es lo que creí entender. Curioso. Creo que no le convencieron, pero curioso, ¿verdad?
En definitiva........¡¡quiero repetirla!! Pero con menos barro, por favor. Qué pedazo de jornada de Mtb. La muesca que ese día hice en el fusil es de las que no se borrarán nunca.
| El lavado de las bicis llevó su tiempo. |
La tarde del sábado la pasamos por el pueblo, cenando tranquilamente y los marmotas tomando una copichuela , pensando que tal vez pudiéramos interactuar con los locales...pero pocas oportunidades hubo. Así que a dormir para bajar el nivel de petación.
El domingo hubo cisma en el grupo: Dani, Charlie y Jesús decidieron partir a Madrid, visto que Jesús no podía usar su bici y que el resto estaban bastante petados. A mí me costó, pero Turro me convenció y me quedé con Oveja, Álex y él para hacer la Trilogía de San Vicente. SI ahora mismo me dijeran cuál ha sido la parte en la que más he disfrutado en este fin de semana, lo tendría realmente difícil.... Pero es que las bajadas de la Trilogía son absolutamente maravillosas. Bastante limpias, larguísimas, con un terreno perfecto para tumbar todo lo que quieras, algún salto..... La ruta salió redonda: no tuvimos barro, hizo un día de sol espectacular, los paisajes son la leche y no hubo ninguna avería.
| El domingo fue casi de verano. |
¿Se puede pedir más en un fin de semana?
Sí, por supuesto. ¡Menos barro!
miércoles, 19 de octubre de 2011
Cercedilla
Si en espontáneo preguntas a cualquier biker madrileño por un sitio de la zona donde se forje un ciclista de montaña de verdad, sin duda te dirá Cercedilla. Cuando digo "de verdad" no es para menospreciar otros sitios (en los que es posible que la dureza sea mayor), ni mucho menos. Pero es que es en los senderos de Cercedilla donde tu mente conecta con la esencia de este deporte que tanto nos gusta. Es como un auténtico parque de atracciones natural, donde tu cuerpo y mente hacen todo el trabajo.... Aquí no hay caminos trabajados, ni saltos preparados, ni remontes que te lleven a la cima. Aquí subes gracias a tus piernas y bajas bien sujeto por tus brazos y guiado por tu mente. Si te metes "en harina", el concepto trialera se convierte en tramos de gran acidez, de esos que hacen que pararte a mirar lo que se te viene encima es indispensable. Es un lugar donde los espíritus del Mtb campan a sus anchas, haciéndote partícipe de una auténtica orgía de raíces, singletracks, escalones de roca y caminos rápidos repletos de saltos naturales. La concentración es un reto continuo a la hora de escalar o de descender. Más te vale no perder el punto de atención bajando o las posibilidades de salir ileso, serán mínimas. Mientras escalas o desciendes por sus bosques, puedes sentir cómo los árboles son espectadores del delirio de adrenalina que emites por los poros de tu piel, observando desde las alturas cómo los pequeños humanos se divierten en sus juguetes con ruedas, por los estrechos senderos de su montaña.
Es sin duda la Meca del Mtb madrileño, el valle que todo amante de nuestro querido deporte no puede dejar de visitar una y otra vez, adictos a sus casi mágicas descargas de diversión. We love Cercedilla!.
Es sin duda la Meca del Mtb madrileño, el valle que todo amante de nuestro querido deporte no puede dejar de visitar una y otra vez, adictos a sus casi mágicas descargas de diversión. We love Cercedilla!.
lunes, 10 de octubre de 2011
Siempre diferente.
Muchas veces pienso que uno de los mayores encantos que tiene el Mtb y que comparte con otros deportes al aire libre es que siempre tienes un entorno diferente. El clima, el terreno, los factores externos....hacen que siempre encuentres un entorno distinto incluso en los mismos lugares. Un campo de fútbol siempre será igual juegues donde jueges y lo mismo pasa con una pista de tenis o de baloncesto. Una ruta de Mtb nunca es la misma, aunque pases por un camino que conoces desde niño. El agua ha podido crear surcos y regueros antes inexistentes o tal vez haya cubierto de barro tu bajada favorita. Nunca será diferente, incluso repitiendo al día siguiente. Tu misma forma de conducir la bici puede hacer que el mismo camino cambie radicalmente. Ayer bajando el duro y mítico camino del PR5 en Cercedilla y gracias a Álvaro, Néstor y Alfonso, descubrí una nueva trazada que me ha hecho cambiar mi visión de tan espectacular descenso... Entrada con salto hacia la roca, que trazas de lado y bajada de escalón para saltar la parte técnica de escalones de raíces. ¡¡Y ahora es un tramo que se puede hacer con velocidad!! Sin duda, las cosas cambian cuando las miras desde otra perspectiva...
martes, 6 de septiembre de 2011
Caracoles
Tengo un recuerdo de la infancia que de vez en cuando me viene a la memoria con cariño: los días de final de verano que empezaban con lluvia y provocaban la aparición masiva de caracoles. La lluvia y el aire fresco eran síntomas de que el verano se acababa, pero se unía con una cierta sensación confortable de pensar en que podías ponerte ropa de más abrigo y dar paso a otra estación. Es algo difícil de explicar, pero lo recuerdo con cierto cariño. Hoy por supuesto, me sigue pasando. Nunca he creído en las chorradas de los síndromes post vacacionales, pienso que forma parte del puñado de miedos que se nos quieren meter en la cabeza y que muchos adoptan para justificar otros problemas. Además, creo firmemente que si el clima perturba tu estado anímico, es un síntoma evidente de debilidad. Y es que la llegada del otoño, es sinónimo de grandes momentos con la bici: la transformación en la montaña es evidente ¡y hay que vivirla!
En la nieve los días más míticos son aquellos en los que durante la noche cae la gran nevada y te despiertas viendo que tu coche ha sido semi enterrado. En surf los grandes días sin viento y con buen swell. Y en bici, una noche de verano lloviendo y una mañana de riding cuando ya ha dejado de llover. Pues eso es justo lo que pasó el sábado..... algo para recordar. Cuando llegamos a Soto, llovía de forma continua y con poca pinta de parar en todo el día. De hecho, teníamos bastante asumido que nos íbamos a calar y nos embutimos en nuestros chubasqueros.Pero fue justo al comenzar a dar pedales, cuando dejó de llover. Que eso ocurra es algo así como que todos los astros se pongan en línea, algo que ocurre pocas veces en la vida. El día se quedó
nublado pero sin lluvia, con un terreno perfecto que pedía a gritos ser triturado por ruedas gordas y con tacos. Y es que el sábado más que como marmotas, disfrutamos del día como auténticos caracoles después de la tormenta.
jueves, 4 de agosto de 2011
El verano mola
Rider: Guitarra
Spot: Motojet
Dicen que las bicis son para el verano, pero lo cierto es que es la época del año en que más intermitentemente cojo la bici. Los fines de semana se cargan de acontecimientos, en gran parte nocturnos, que hacen complicado el madrugón. El calor además aprieta, y tienes que quedar antes para evitar el patatús y el vómito. Y lo que es peor, las marmotas andan desperdigadas, cada uno con sus vacaciones particulares y no hay forma de coincidir. Además, el verano tiene ese punto de sequedad extrema que hace las salidas en bici bastante proclives al arrastrón marmotil. Es lo que viene a llamarse el tradicional restregón (no confundir con Reguetón) veraniego. A pesar de todos estos pesares, el verano mola. No sé qué tiene, pero despierta a tope mis endorfinas, o como se llame. Y gran parte de culpa la tiene el olor del bosque en esta época, un olor característico que además, acompaña al incesante sonido de las chicharras mientras ruedas entre los pinos. Si sales a un single track abierto en alta montaña, no hay nada que mole más que a pesar del calor, el airecito serrano ventile tu careto. Mola muchísimo parar en un riachuelo de montaña, bajarte de la bici y como si fueras un hobbit de la Comarca, sentarte junto al arroyo y meter los pies en el agua. Y es que aunque las bicis no es que sean precisamente para el verano.... ¡el verano mola!
jueves, 9 de junio de 2011
El Baile de la croqueta
De todos es sabido que una parte importante del folclore popular, son los bailes regionales: danzas que se ejecutan con movimientos particulares y vestimenta tradicional, evocando tal vez momentos históricos del pasado. En muchas culturas los bailes populares, han sido tradicionalmente parte de las raíces folclóricas de los pueblos, llegando en algunos casos a tener una gran carga de sentido religioso.
Pues bien, en el mundo marmotil, existe un baile popular, parte íntegra de nuestro folclore, con movimientos típicos y que sin duda alberga una gran mezcla de sentimientos (aprendizaje, dolor, emoción…), llamado el baile de la croqueta. Al contrario que el resto de las danzas populares, el baile de la croqueta no se realiza de forma voluntaria y suele formar parte de un cúmulo de imprevistos que, de forma dolorosa en la mayoría de las ocasiones, provoca el rebozamiento de la marmota en el suelo. Tiene la peculiaridad de dar al traste con la felicidad marmotil de una buena bajada, haciendo que la susodicha marmota acabe magullada, dolorida y sicológicamente tocada. Si el baile no es muy intenso, puede incluso llegar a provocar la risa del resto del grupo marmotil, produciendo este hecho un ratio interesante: cuanta más gracia hace al resto del grupo, más herida sicológica queda en el cerebelo del bailarín.
Pero en definitiva, ¿qué es el baile de la croqueta? Podríamos decir que es un buen talegazo, una buena castaña que la marmota se pega en plena bajada y que tiene la peculiaridad de hacer el rebozamiento circular por tierra (de ahí su nombre). No es fácil ser un buen bailarín de croqueta: no todo el mundo tiene el arte de caer croquetísticamente, ejecutando un perfecto rebozamiento con roce extremo de gran cantidad de extremidades en el suelo. La croqueta es un baile peligroso, pues suele practicarse en terreno muy hostil con piedras, raíces y obstáculos en su mayoría punzantes, que provocan múltiples arañazos y cortes en el cuerpo de la marmotilla. Pero sí amigos, a pesar de todo, el baile de la croqueta encierra el misterio del aprendizaje y el camino a la sabiduría. Pues, ¿de qué forma si no con bailes de la croqueta se aprende en la vida? Nos debe servir para aprender de nuestros errores y nunca tener miedo, que como bien sabéis, nos lleva al lado oscuro…
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